Robert Gerhard, puente entre Europa y España

Retrato grande
Retrato de Robert Gerhard. Fuente: BBC Music

Aunque el nombre que más resuena de la Generación de la República es el de Ernesto Halffter, muchos consideran que compositor español más relevante del siglo XX, después de Falla, es Robert Gerhard (1896-1970), perteneciente al núcleo catalán del grupo. Sin embargo, en contraste con su notable proyección internacional, ni su obra ni su figura han sido especialmente difundidas en España. De hecho, se le tiende a considerado como un autor inglés por su larga residencia en Cambridge (llegó a adquirir la nacionalidad inglesa).

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Robert Gerhard al piano. Fuente: robertgerhard.com

De origen germánico y catalán de nacimiento (Valls, Tarragona), Robert Gerhard tuvo la vista puesta en Europa desde sus inicios, pues con tan solo diecisiete años se trasladó a Munich para estudiar música en la Academia Real. A pesar de su determinación, el estallido de la Primera Guerra Mundial le obligó, en 1916, a regresar a España, donde continuó formándose con Granados, Marshall y Pedrell, maestro también de Falla.

Fue en este periodo (1916-1920) cuando Gerhard comenzó a desarrollar su estilo adaptando el folklore nacional a las nuevas corrientes europeas con una gran dosis de personalidad y originalidad. A pesar de su posterior exilio en Inglaterra, Gerhard nunca perdió sus raíces españolas y mantuvo su estilo, más cercano a las corrientes germánicas que a las francesas, lo que le diferencia del resto de sus coetáneos españoles. Durante estos primeros años, compuso obras como L’infantament meravellós de Schahrazada, ciclo de canciones dedicado a la soprano Conxita Badía, y el Trío para violín, violonchelo y piano.

En una segunda etapa (1921-1928) menos prolífica pero de gran importancia, Gerhard, sin descuidar el estudio de autores clásicos, se interesa por la atonalidad y el dodecafonismo. Para profundizar en estas corrientes de primera mano, consigue que Schoenberg le acepte como alumno en 1923, convirtiéndose al mismo tiempo en el responsable de la introducción de las corrientes atonalistas en España (en 1925 organiza el estreno de Pierrot lunaire en el Palau de la Música Catalana de Barcelona). Junto al compositor austriaco, Gerhard no solo amplió sus conocimientos en armonía y contrapunto, sino que también entró en contacto con otros autores, como Anton Webern y Alban Berg, y poco a poco fue aumentando su prestigio. A su vuelta a España (1928), Gerhard estrenó obras como el Quinteto de viento, las Catorce canciones populares de Cataluña o el Concierto para cuerda, en las que ya se apreciaba la incipiente influencia del dodecafonismo.

La década de los treinta fue un periodo de gran actividad cultural y artística en España. El compositor catalán, que por aquel entonces ya se había forjado una notable reputación, colaboró con instituciones y asociaciones como la Sociedad Internacional de Música Contemporánea, el Grupo de Compositores Catalanes Independientes y el Consejo de Música del Gobierno catalán, desde donde desarrolló buena parte de su actividad musicológica. Durante estos años compone obras como la cantata L’alta naixença del Rei En Jaume, el ballet Ariel y Albada, interludio y danza, la última compuesta en España.

La Guerra Civil impidió que Gerhard, como tantos otros artistas e intelectuales, continuara con su carrera en España, obligándole a exiliarse a Inglaterra, la que acabaría convirtiéndose en su segunda patria dada la buena aceptación que tuvo el catalán en el panorama musical británico. Durante la década de los cuarenta, Gerhard experimentó una vuelta a sus raíces musicales, que se pone de manifiesto en obras como Homenaje a Pedrell, Alegrías (divertimento flamenco), Seis tonadillas y Siete canciones de vihuela, así como en dos de sus obras más representativas: la ópera La Dueña y el ballet Don Quijote.

Durante su última etapa, Gerhard experimenta con nuevas técnicas musicales (serialismo, música concreta, música electrónica…) integrándolas siempre a su personal estilo para crear obras como las cuatro sinfonías, el oratorio La peste y los cuartetos de cuerda. Gracias a este afán experimental consigue ganarse el aplauso de los críticos, lo que desencadena numerosos encargos, trabajos y colaboraciones hasta su muerte en 1970 por problemas de salud.

 

Fuentes:

-Fundación Juan March. (2011). Robert Gerhard: 1896-1970.

-Marco, T. (1989). Historia de la música española: siglo XX. Madrid, España: Alianza.

-Ruiz, F. (2010). Robert Gerhard: Don Quijote. En García, C.L. (Ed.) Los músicos del 27 (pp. 203-220). Granada, España: Editorial Universidad de Granada.

 

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